Moisés Royo · 08 octubre 2026  · Concursos

Un edificio que mira más allá del deporte: la piscina como referencia urbana

Junto al estadio San Bernardo, la propuesta convierte la piscina cubierta en una pieza abierta y reconocible, capaz de relacionar deporte, ciudad, vegetación y paisaje

En Estepona, la posición de la nueva piscina cubierta junto al estadio San Bernardo convertía el proyecto en algo más que la resolución de un programa deportivo.

 

El edificio tenía la oportunidad de participar en la ciudad: hacerse reconocible, activar su entorno y establecer nuevas relaciones entre práctica deportiva, espacio público, vegetación y paisaje.

 

No queríamos añadir simplemente otra piscina.

 

Queríamos construir una pieza capaz de ampliar lo que un equipamiento deportivo puede aportar a su contexto.

Una nueva referencia junto al estadio

La proximidad al estadio introduce una escala urbana que condiciona la propuesta. La piscina no aparece como un objeto aislado, sino como parte de un conjunto de usos deportivos con capacidad para generar actividad más allá de sus propios límites.

 

Su presencia busca ser clara y reconocible. Un volumen capaz de funcionar como referencia visual y, al mismo tiempo, como catalizador de nuevas actividades en torno al deporte.

 

Así, el proyecto deja de pensarse únicamente desde dentro -vasos, circulaciones, vestuarios o espacios de apoyo- y comienza a medirse también desde fuera: cómo llega una persona, cómo se reconoce el edificio y qué relación establece con los espacios que lo rodean.

Abrirse sin perder condición interior

Una piscina cubierta exige control ambiental, protección y una organización técnica precisa. Pero esas necesidades no obligan a convertirla en un edificio hermético.

 

La propuesta busca una condición abierta y luminosa. La relación con el exterior, la entrada de luz y la presencia del paisaje permiten que la experiencia deportiva no quede completamente separada de la ciudad.

 

El objetivo es que la arquitectura proteja lo necesario sin renunciar a la sensación de apertura.

El mar como presencia

El Mediterráneo no está inmediatamente junto al edificio, pero forma parte de la identidad de Estepona y de la manera en que entendemos el proyecto.

 

Su presencia aparece de una forma menos literal: en la luz, en la apertura de los espacios y en una arquitectura que busca prolongar visualmente la experiencia hacia el exterior.

 

No se trata de representar el mar. Se trata de reconocer que el paisaje y el clima pertenecen también a la experiencia cotidiana de la ciudad.

Deporte y espacio público

Un equipamiento deportivo no empieza necesariamente en la puerta.

 

Los espacios de llegada, la vegetación y las relaciones exteriores pueden extender la actividad del edificio y construir lugares de encuentro antes y después del deporte.

 

Esta idea permite pensar la piscina como una infraestructura urbana capaz de reunir usos, recorridos y personas. El deporte se convierte así en una forma de activar el espacio público y no únicamente en una actividad contenida dentro de un volumen.

Una pieza capaz de activar su entorno

Cuando un edificio público ocupa una posición relevante en la ciudad, su responsabilidad supera la resolución funcional.

 

Debe responder al programa, pero también puede orientar, reunir, dar identidad y transformar la manera en que se utiliza un lugar.

 

En Estepona, la propuesta parte de esa posibilidad: hacer de la piscina una arquitectura abierta, luminosa y reconocible, vinculada al estadio y al paisaje.

 

No simplemente otra piscina.

 

Sino un lugar capaz de activar su entorno y reunir nuevas formas de vivir el deporte.

Segundo premio

La propuesta de MUKA arquitectura para las piscinas cubiertas de Estepona obtuvo el segundo premio en el concurso.

 

El reconocimiento corresponde a un proyecto de equipamiento deportivo promovido por el Ayuntamiento de Estepona, desarrollado en 2018.

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