Moisés Royo · 30 enero 2025 · Villa · Rehabilitación

La casa como recorrido: rehabilitar desde aquello que conecta

En Villa Benalmádena, la arquitectura se entiende a través de sus transiciones: una gran escalera exterior, una terraza que distribuye las estancias y un espacio circular cubierto por una cúpula que funciona como rótula entre las dos alas de la vivienda.

Hay casas que se explican desde sus habitaciones.


Otras se entienden mejor desde la manera de llegar a ellas.

 

Villa Benalmádena pertenece a ese segundo grupo.

 

La vivienda existente se desarrolla en dos niveles y conserva una geometría en la que los espacios de transición adquieren una importancia poco habitual. Escaleras, terrazas, porches y distribuidores no funcionan únicamente como lugares de paso.

 

Son los elementos que construyen la relación entre unas partes de la casa y otras.

Rehabilitar también es volver a leer

Trabajar sobre una vivienda existente implica comenzar con algo que ya tiene una lógica propia.

 

Hay una cubierta inclinada a dos aguas. Una planta baja semienterrada que se vuelca hacia el interior de la parcela. Una planta superior de mayores dimensiones. Una terraza. Un porche. Dos alas.

 

Y entre todas esas piezas, una serie de recorridos que explican cómo la casa ha sido construida.

 

La rehabilitación no parte de una hoja en blanco.


Parte de la necesidad de entender qué relaciones merece la pena conservar, reforzar o volver a hacer visibles.

 

En Villa Benalmádena, esa lectura conduce inevitablemente hacia los espacios que conectan.

Una escalera que pertenece a la fachada

En el alzado interior aparece una escalera de grandes dimensiones que conduce hasta la planta primera.

 

Su presencia supera la función estrictamente práctica de salvar una altura.

 

La escalera se convierte en arquitectura exterior.

 

El ascenso conduce a una terraza desde la que se accede a distintas estancias. Recorrer la casa significa, por tanto, salir, subir y desplazarse a través de un espacio abierto antes de volver a entrar.

 

La circulación no queda escondida dentro de un pasillo.

 

Se hace visible.

 

Y al hacerse visible, empieza también a construir la imagen de la vivienda.

La terraza como distribuidor

Normalmente pensamos en una terraza como el final de una estancia: el lugar al que llegamos después de atravesar el interior.

 

Aquí puede leerse de otra manera.

 

La terraza también distribuye.

 

En la planta primera acompaña el acceso a las distintas piezas y ocupa la misma posición que el porche situado en el nivel inferior. Exterior y circulación se superponen.

 

Esta condición introduce una forma de habitar especialmente vinculada al clima de Benalmádena: parte de la vida de la casa puede producirse en espacios que no son completamente interiores ni completamente exteriores.

 

El recorrido deja de ser únicamente desplazamiento.
Se convierte en estancia.

Una rótula bajo una cúpula

En la planta baja aparece quizá el espacio más singular de la vivienda.

 

Un ámbito circular culminado por una cúpula contiene la escalera interior que conecta con el piso superior.

 

Pero su interés no reside únicamente en la forma.

 

Ese espacio funciona como una rótula.

 

Desde él, la vivienda se abre hacia dos direcciones: a un lado, una gran habitación y el porche exterior; al otro, la sauna y el baño.

 

La geometría circular introduce así un momento de pausa entre recorridos lineales. Un centro desde el que elegir hacia dónde continuar.

 

No es simplemente un distribuidor.

 

Es el lugar donde la casa cambia de dirección.

Entre dos niveles

La diferencia entre ambas plantas también construye el carácter del proyecto.

 

La planta baja se encuentra semienterrada y orientada hacia el interior de la parcela. Sobre ella, la planta primera adquiere mayor dimensión y reúne el salón y la cocina, además de los dormitorios con baño situados en el ala opuesta.

 

Una misma vivienda contiene, por tanto, dos relaciones distintas con el exterior.

 

Abajo, una condición más contenida.
Arriba, una relación más abierta con la parcela.

 

La arquitectura no necesita que todos sus espacios se comporten de la misma manera. Puede encontrar riqueza precisamente en esa diferencia.

Los espacios que normalmente no miramos

Escaleras. Distribuidores. Terrazas. Porches.

 

En un plano podrían parecer espacios secundarios frente al salón, la cocina o los dormitorios.

 

Sin embargo, son ellos los que determinan cómo se descubre una casa.

 

Deciden cuándo subimos.
Cuándo salimos al exterior.
Cuándo cambiamos de dirección.
Y desde dónde volvemos a entrar.

 

Villa Benalmádena permite mirar la rehabilitación desde ahí: no solo desde las habitaciones que contiene una vivienda, sino desde aquello que las relaciona.

 

Porque una casa no se habita únicamente cuando nos detenemos.

 

También se habita mientras la recorremos.

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