Moisés Royo · 13 mayo 2025 · Atmósfera · Obra terminada · Estructura

El vacío donde ocurre la vida: habitar la sección en Casa Fuensanta

Más allá de su materialidad, Casa Fuensanta se organiza alrededor de un gran espacio central de doble altura. Una pasarela suspendida lo atraviesa y convierte la sección en una forma de relacionar movimiento, vida doméstica y mirada.

Hay casas cuyo centro está ocupado por una estancia.
En Casa Fuensanta, el centro está ocupado por un vacío.

 

Un espacio de doble altura libera el corazón de la vivienda de particiones y concentra buena parte de la vida cotidiana. No pertenece por completo a una planta ni a la otra. Las relaciona.

 

La casa deja así de organizarse únicamente en planta. Para entenderla hay que mirar también en vertical.

 

Aquí, la sección también se habita.

Dos extremos y un espacio entre ellos

Los condicionantes urbanísticos exigían adosarse a ambos testeros de una parcela situada en Ciudad Real. El proyecto responde levantando dos cuerpos laterales de distinta anchura, capaces de concentrar buena parte de los espacios servidores de la vivienda.

 

En uno aparecen la cocina, la despensa, el aseo, la sauna y los armarios. En el otro se reúnen garaje, despacho, lavandería y cuarto de instalaciones, funcionando además como colchón térmico y acústico.

 

Entre ambos cuerpos queda aquello que no necesita comprimirse: el espacio principal de la casa.

 

La estrategia no consiste únicamente en distribuir funciones. Consiste en llevarlas hacia los bordes para poder liberar el centro.

Una habitación sin techo cercano

En el corazón de Casa Fuensanta, la altura cambia la percepción de la escala doméstica.

 

El salón no termina en un forjado inmediatamente superior. El espacio continúa hacia arriba y hace visible la presencia de la planta alta.

 

La doble altura no añade simplemente más aire. Introduce relaciones que una vivienda organizada por plantas independientes no tendría.

 

Desde abajo se percibe el movimiento sobre la pasarela. Desde arriba se sigue formando parte de la actividad que ocurre en el salón. Las dos cotas permanecen conectadas incluso cuando sus usos son diferentes.

 

La intimidad y la vida común no se separan mediante una ruptura completa. Se mantienen a distancia, pero pueden seguir reconociéndose.

Atravesar el salón

Una pasarela suspendida cruza el espacio central y conecta los dos extremos de la planta superior, dando acceso a los dormitorios.

 

Podría haberse entendido únicamente como circulación.

 

Pero al atravesar el vacío, el recorrido se convierte en experiencia.

 

Caminar hacia una habitación implica cruzar sobre el lugar donde ocurre buena parte de la vida de la casa. El movimiento cotidiano adquiere presencia y modifica constantemente la percepción del espacio.

 

La pasarela introduce además una medida intermedia dentro de la doble altura. Un elemento ligero que cruza un vacío mayor y hace visible la distancia entre ambos lados.

 

No conecta solamente dos puntos.
Conecta dos maneras de estar en la vivienda.

Vivir también es mirar desde otra altura

Cambiar de cota significa cambiar la forma de mirar.

 

Desde la planta baja, los volúmenes, las entradas de luz y la pasarela se leen desde abajo. Desde el nivel superior, el salón aparece como un espacio continuo que puede observarse mientras se atraviesa la casa.

 

La arquitectura introduce así miradas cruzadas, profundidad y simultaneidad.

 

Varias acciones pueden suceder al mismo tiempo y seguir perteneciendo a una misma escena doméstica.

 

Esa condición resulta especialmente significativa en una vivienda familiar: compartir un espacio no significa necesariamente estar todos en el mismo lugar, sino poder mantener una relación entre lugares diferentes.

La luz construye la profundidad

Casa Fuensanta puede leerse desde su hormigón, desde su estructura o desde la manera en que responde a los límites de la parcela.

 

Pero también puede entenderse desde algo menos tangible: las relaciones que hace posibles.

 

Arriba y abajo.
Cruzar y permanecer.
Mirar y ser parte de lo que ocurre.

 

El gran espacio central reúne esas condiciones sin necesidad de llenarse de elementos.

 

Precisamente porque permanece vacío, permite que muchas cosas sucedan alrededor, dentro y a través de él.

 

Porque en arquitectura, a veces el espacio más importante no es el que más ocupa.
Es el que consigue relacionar todo lo demás.

Una casa que sucede a la vez

La organización en sección se completa con la manera en que entra la luz.

 

En la fachada principal, tres estrechos volúmenes vidriados ocupan toda la altura de la vivienda y regulan la incidencia del sol de la tarde. En la fachada posterior, los dormitorios quedan protegidos en volúmenes de hormigón y reciben tangencialmente la luz del amanecer.

 

La luz no ilumina un espacio ya terminado.

Ayuda a explicar su profundidad, sus alturas y la distancia entre sus piezas.

 

A lo largo del día, las sombras cambian y el gran vacío central adquiere intensidades distintas. La casa se percibe desde el tiempo además de desde el recorrido.

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